80. MATEU PANTONI KARARAI YEK DARE

1. Mateu, kanviuviu waraino, tanno, ekarambapue t-ombaton yewik tak, amincha tekowansan piak. T-eserate-pe yesetarembapue, ye-sesatipue teukin chare eten taremuru ke, pueri yau to pata-sek poripa, pueri yau t-enapo pa.  

2. T-ute daktai kararai yek poripue-ya, wek tesen; muerete ,pataripue-ya; i-yau atapontepue. Kararai yek ichipue aware-pe, nosanton-pe, ta-dare ke pra-re, temu-pe, it-eton saruton-pe-re. 

3. Muere tise, kararai yek pachi ekumapue mateu puek. Muere puenise, entanandok ke, wok ke-re mateu i-repapue-ya; tewampai i-karimi ewatepue-ya; i-kowankapue-ya t-eseuruma puek warupue-pe ; pata yena tepose.

 

4. Tise mateu -ya i-poinoma-puen. Kararai yek pachi-ya "emariman-pai u-yare" taure tana, mateu -ya i-puek taurepue: "A-puete puek pra edai; u-nen-pe pra medai; nosanton-pe medai, dare pra, temu-pe, murui-pe, aware-pe medai". Nawa tosare taurepue-ya.

5. Yayukapui-pe, pata eseramunka-pe, mareu esarorepue tu-te puek; mue-poro ataponte-pueti tepo, tu-weyuru tekuse, t-ombaton yewik, eporipue-ya. Tanno-pe mareu apurepue to-da, to atauchimbapue ne-re t-omba-kon epantonima puek.

 

6. Mateu dombaton-da tuke kapui i-kowankapue. T-ekwama te-po-re mateu eseratepue t-enapo puek. T-enapo daktai, iyepuipue, warante-re patari-pueti-pue-ya, t-ekari kupuesak kaichare.

7. Iyaren yaktai pata kowama tana, kararai yek, wek po tesen, eporipue ya. ¡Suko!, kararai yek etiñakamasak eporipue-ya. Kararai-yek pachi moronkapui, amanon-pe yenasak: yaretasak menak-pe, tanno-pe yarikutasak aire ichipue.

8. Muere-wi mare u-ya tosare taurepue i-puek: "Amanon-pe medai; tanno-pe a-puete puek edai". -Tise, pena yentak, kararai yek pachi-ya mateu poinomapue neke. Ipan-pe i-puek esekama tana, i-poinoma-ya puen. .

9. Nawa-re to tise, mateu -ya kararai yek pachi ekamapopue-ya: "¿E tukai ay-eseru-ten posa-u-ya; e tukai-kin au-etiñakamasak, amanon-pe tenai?". - Muere-Wi kararai yek pachi-ya yukupue: "Uy-eseru neke ma; se poro tuwonunsan-da apok ripuesakon-da u-konekapue to-da, amanon-pe uy-emapue to-da, ante yati tana.

10. Muere etasak-ya tise, tatauchimbai mateu -ya taurepue: "A-moineripue-pe nere nak-ke ena epaino a-warante?" - Kararai yek pachi-ya yukupue: "Ina-pa-re sane; i-puke-wi; moineripue-pe av-ena poken nak-ke ma; nawa pra au-yati, ¡ese-wi-ri!".

11. Muere puek to eseuroma tana, mateu-ya apok eremapue amincha pra, tetamesan n-ukapue warupue tau tu-kuina-kon pa. Muere-wi aitou pare mateu esekamapue, apok dak nawa kaima: "Yure nere amoineripue-pe ena payai kararai  yek pachi warante. Nawa nak-ke ichi yaktai u-puete puek e pai nai?”.

12. Manare apok nuak yenasak tise, ti-yati-pe i-putupue-ya, muere nawa ichinin arepere yepakapue. Rikune t-etok eporipue rekin, sereware nayi warante-re; pena rikutun-pe pra ichipue. Muere puenise, kararai yek pachi piapai te-puirikai itepue t-ewik tepose.

13. Muere tepai chikere mateu rikutun-pe ichi mayi. Muere tepai nere tukare to padanisan, to munkesan eseru sere: warupue tau apok erema-tu-ya nokon dau, apok nuak to esekama; kararai yek yarikutasak dau, i-puek to ichi.

 

 

80. EL COCUYO Y LA ZARZAMORA

1. Un gran cocuyo se puso en  viaje para ir en casa de unos parientes, que vivían en un lugar  muy lejano. Y al salir, se hizo el tarén o exclamaciones e invocaciones de los que van a viajar  solos, para ir y regresar con felicidad.

2. En una de sus jornadas llegó  po  en casa de una zarzamora, que  vivía en un cerro, y se quedó a  pernoctar allí. Aquella zarzamora,  por cierto, estaba muy vieja, deshojada y encorvada y tenía unos dientazos muy feos.

3. No obstante esto, la zarzamora se empeñó en enamorar al  cocuyo. Se mostró muy obsequiosa en la comida y bebida; le colgó con mucho esmero su chinchorro; y lo entretuvo con toda  clase de conversaciones hasta

muy entrada la noche.

 

4. Pero el cocuyo no le hizo caso.  y cuando la zarzamora le habló  de casarse con ella, el cocuyo le  dijo claramente: "Yo no te quiero;  no me nace el cariño por tí; tú  eres vieja, estás deshojada y encorvada; tú eres muy fea".

5. Al amanecer, cuando se clarea  la tierra, el cocuyo prosiguió su  viaje; y, pernoctando en varios  lugares, por sus jornadas contadas  llegó a la casa de sus parientes.  Estos lo agasajaron mucho y se  alegraron con las noticias de sus parientes y conocidos.

6. Aquellos parientes del cocuyo  lo obligaron a permanecer con  ellos varias lunas. Y pasado este  tiempo, el cocuyo emprendió su  viaje de regreso. A la vuelta, se  fue haciendo las mismas jornadas que a la venida y según había calculado su bastimento.

7. Por eso, uno de los días llegó  al anochecer al mismo cerro donde tenía su casa la zarzamóra. Y,  ¡qué sorpresa!, la encontró totalmente cambiada. La zarzamora  estaba enhiesta, se había vestido  de hojas nuevas y estaba muy adornada con flores.

8. Entonces el cocuyo, sin más, comenzó a decirle: "Estás muy buena moza; yo te quiero mucho".  -Pero ahora, por su vez, la zarzamora no le hizo caso al cocuyo.  Y, por más que le decía, ella continuó sin hacerle caso.

9. En vista de ello, el cocuyo  le preguntó a la zarzamora: "Por  lo menos, dime cómo te arreglaste para cambiarte así y ponerte tan buena moza". -A esto le contestó la zarzamora: "Esto no fue  por arte mía; unos indios, que  andaban cazando por aquí, me  pegaron fuego y con eso precisamente me recompusieron y me remozaron".

10. El cocuyo, entusiasmado, exclamó:" ¿No me podré yo remozar también de la misma manera que tú?" -La zarzamora le contestó: "Yo no lo sé; si te parece  que así puedes remozar te, puedes hacerlo; pero ten mucho cuidado no te vayas a dañar más bien".

11. Entonces el cocuyo divisó no lejos de allí una candela, que  habían prendido para pasar la noche y calentarse unos pasajeros. Y sin más, se arrojó al fuego diciendo: "Yo también me quiero remozar lo mismo que la zarzamora. A ver si así me quiere".  

12. Pero apenas se tiró a la candela y sintió que se quemaba, el cocuyo se salió a toda prisa. Y todo lo que consiguió fue ponerse negro como ahora está, que antes no era negro. Y con esto, avergonzado, se alejó de la zarzamora y  prosiguió el viaje hasta su casa.

13. De ahí les viene a esos cocuyos ese color negro, que ahora tienen. Y de ahí proviene que  todos sus descendientes quedaron con esa tendencia: que, cuando  por la noche ven una candela, allá se tirán. Y también les gusta

rondar a las zarzamoras cuando están en flor.

 NOTAS EXPLICATIVAS

1) Este cocuyo, más bien luciérnaga, lleva el nombre de Mateu por pura casualidad, casi homófono de Mateo. Es de gran tamaño y de gran luminosidad.

2) La zarzamora es nombrada en lengua de los indios pemón, de quienes es esta leyenda kararai;  es palabra onomatopéyica, proveniente del des- garrón que producen sus espinas, que aquí aparecen como sus dientes.

3) Por referencias de los mismos indios y por observación personal sabemos que los viajes son una de las ocasiones más propicias para encontrar amores. Algunos, aunque con la apariencia de simple viaje o de negocios, emprenden viajes con ese fin cuando no encuentran mujer en las cercanías donde ellos viven. Pero el viaje de nuestro cocuyo no parece haber tendido esa intención; y con todo, le nacieron amores al toparse con la zarzamora remozada y renacida de sus mismas cenizas como el ave fénix.

4) Para mí, lo bello de este brevísimo cuento está en la transportación de las costumbres de los indios al reino vegetal y animal y en lo bien pensada y mantenida que está la alegoría. Breve y bueno, dos veces bueno.

 

5) Debo el conocimiento de esta perla de la literatura oral de los indios pemón de la Gran Sabana (Estado Bolívar) al indígena Francisco Figueroa y al P. Bienvenido de Villacidayo. Este se la oyó a Francisco en uno de sus viajes apostólicos por el río Caroní y me la refirió. Francisco se la refirió una vez más a mi ayudante Ernesto Pinto, quien la grabó en cita magnetofónica. Yo he sido un simple traductor y anotador.