LEYENDA DE CHIVI-WOKOKO

 1. Así dice el cuento. Unos indios se fueron a cazar venados.

 2. Y sucedió que en el camino, según iban, encontraron un corazón grandísimo, que se le había caído a algún animal de gran tamaño.

 3. "Vamos a comerlo", dijeron ellos. Pero uno de ellos dijo: "No; déjenlo; no sabemos de quién es ; no nos vayamos a dañar. No debemos ser ansiosos ni atolondrados".

 4. Así les dijo él; a la verdad; pero ellos fueron más allá de su consejo. Y después de haberlo cocido, se lo comieron hasta hartarse. Pero el otro se abstuvo de comerlo.

5. A ellos les cayó un gran sueño y se acomodaron en el rancho para dormir. Pero el que no comió de aquel corazón colgó su hamaca cerca de la cumbrera y estaba despierto.

 6. Y he aquí que un bicho muy grande y de ojos relucientes se vino hacia ellos a la media noche siguiéndoles el rastro y cantando: "Chiví-wokokó; uyewán-enapué". (Busco, busco la semilla de mi vientre; el corazón) .

 7. El indio, que estaba despierto les decía: "Despertaos que está viniendo un bicho". Pero ellos estaban profundamente dormidos y no despertaron.

 8. Entonces entró en el rancho el bicho aquel, que era el Waikinimá o padre de los venados. Entonces él les fue arrancando los ojos a los que le habían comido a él el corazón para suplir con ellos la falta de su corazón. Y después Waikinimá se alejó cantando: "Chiví-wokokó; yewán enapué".

 9. Entonces el otro indio se fue detrás de Waikinimá con mucho cuidado para ver donde tenía su casa. Y el padre de los venados se escondió en un helechal, viéndolo el indio.

 10. El indio vio también que en la cornamenta del padre de los venados había nidos de wampán, putaripán, tempí, kankepán y de otras avispas.

 11. El indio regresó al rancho y esperó hasta que sus compañeros se despertaron. Y entonces vieron que estaban sin ojos. El otro indio se fue a buscar a otros compañeros para ir juntos a matar el padre de los venados.

 12. Llegados al sitio, que había anotado el indio, prendieron fuego en torno al helechal. Los venados pequeños que salieron, fueron---no pocos; pero ellos los dejaron huir. Detrás de todos salió Waikinimá con los cuernos llenos de nidos de avispas.  Cayéronle todos a una con sus flechas y lo mataron.

 13. Lo descuartizaron para poderlo llevar; y se fueron al rancho donde estaban los indios sin ojos.  Estos pobrecitos estaban acongojados por causa de la falta de sus ojos. Sus compañeros rajaron el vientre de Waikinimá y le encontraron los ojos.  Trataron de pegárselos derramando goma de árboles en las cuencas vacías; pero los ojos no se les pegaron.

 14. Entonces los ciegos se pusieron en fila uno tras otro, agarrándose o apoyándose en el hombro del compañero, como los que bailan tukui o marik ; iban poco a poco regresando a sus casas.

 15. Pero mientras iban por el camino, se acongojaron tanto y les dio tal desesperación, que pensaron en convertirse en Waranapí (truenos-rayos) .

 16. Y, sin darse cuenta sus otros compañeros, se desaparecieron de entre ellos. Y ahora andan haciendo disparos con sus escopetas, espantando a los venados y vengándose de los venados.

 NOTAS EXPLICATIVAS

1. Los que gusten de hipérboles, aquí tienen dos magníficas: un corazón de venado que da para comer hasta hartarse a varios indios y una cornamenta, en donde anidaban avispas de todas clases.

 2. Esa manera de cazar, haciendo salir la caza con fuego, es llamada por los indios rampuenité. Y de manera semejante los indios hacen salir a los venados a ventear, pegando fuego cerca de los lugares donde suponen que se esconden éstos.

 3. Creen los indios en la gran fuerza de los deseos e imprecaciones. Lo dicho en el v. 15 es una muestra de las muchas, con que nos tropezamos en sus leyendas y cuentos.

 4. Esta leyenda incluye una advertencia de orden práctico: no apropiarnos objetos abandonados ni menos comer alimentos dejados por otros: ¿Quién sabe de quién es; quién sabe qué tendrá; quién sabe por qué lo dejaron aquí?