LEYENDA DE APICHUAI

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 1. Había unos indios que vivían sobre el cerro de Seiktá. Y una muchacha de ellos, que estaba empezando a ser púber, no se recataba de ir al río a bañarse ni en los días del mes. Y un mawarí se dio cuenta.

 2. Y he aquí que uno de los días, cuando la muchacha se fue al río, encontró en la orilla a un indio, que ella no conocía ( era un mawarí) y que llevaba en sus manos un sartal de peces. -"Regálamos, mi hermano", le dijo ella.- y él le contestó : "Sí, llévalos para tí".

 3. La muchacha llevó los peces a su casa y su madre le preguntó: "¿Cómo fue que tú los pescaste ?" y ella se avergonzó y no dijo la verdad. Y dijo ella : "¿Pues cómo iba a ser, mamá?" -Pues pescándolos''.

 4. De la misma manera cuando ella iba al río, solía encontrar en la orilla al mawarí. Y poco a poco se fueron enamorando hasta que se unieron. Ella siempre regresaba a casa con un sartal o un cesto de pescados. Su madre siempre le preguntaba: "¿Pero cómo te arregas tú para pescar tantos?" -y la muchacha siempre contestaba lo mismo: "Pues con mi anzuelo me arreglo". Siempre ocultaba la verdad por vergüenza.

 5. Pero como tantas veces estuvo con el mawarí, empezó a notarse su embarazo y, por fin, fue claro que un niño se estaba formando en su seno. Y entonces sí le dijo la verdad a su madre. "Yo estoy con un mawarí". "Siendo así, le respondió su madre, estate con él; pero dile que quiero conocerlo”

6. Entonces el mawarí se dejó ver en casa de la madre de su mujer; estuvo un poco de tiempo en su casa y luego manifestó que debía regresar en casa ? de su padre. Y así, se fue. Pero cuando nació su hijo volvió a verlo; y repetía sus venidas con frecuencia, trayendo siempre gran cantidad de pescado para el hijo y para la madre de él. Y el muchacho nunca quiso tomar del pecho; sólo comía pescado.

7. Y siendo todavía pequeño el muchacho, se lo llevó a la laguna de Kasarapai, que era donde vivía; el padre del mawarí. Allí creció hasta hacerse grande; y entonces le hicieron su remedio con el kumí o murán, llamado parau-yán. Y después de esto, queriendo él estar con su madre, saliendo de la laguna, fue allá  durante mucho tiempo en casa.

8. Por aquel tiempo había muchísimos uruturú en las lagunas de Kasarapai, Karinapai, Namayipai y Suruakpai. Los uruturú son unos tigres del tamaño de un becerro, de pintas muy bonitas; y son para los mawarí como los perros para nosotros.

 9. Los indios del valle de Kukenán o Karauektá tenían entonces un camino muy frecuentado hacia Remonotá ( campos de Río Branco en el Brasil) , que pasaba muy cerca de la laguna Karinapai. Y sucedía con frecuencia que, yendo los indios de viaje, salían los uruturú de aquella laguna y se comían a los indios. Otras veces, al regresar ellos de allá y prender fuego a los pajonales dando noticia de su llegada, los uruturú los venteaban, salían a su encuentro y devoraban a muchos indios.

 10. Por eso los indios vivían acongojados porque eran muchos los indios que perecían de esa manera. Y por eso le dijeron al hijo del mawarí: "Vete a hablar con tu padre .y dile que estamos muy desagradados por los tantos indios que están devorando sus uruturú. Vete allá y dile que no se vaya a enojar con nosotros si le matamos los uruturú ; que nos dé permiso para vengarnos de las muertes de nuestros compañeros". "Sí, dijo el hijo del mawarí; ya estoy yendo en casa de mi padre". -y efectivamente se fue.

 11. Y llegando allá, le dijo a su padre: "Ahora me vas a regalar los uruturú". -"Está bien, le dijo su padre; pero cuidado no te vayan a dañar; espera un poco para que te apliquemos nuevamente el remedio".- y lo curaron nuevamente con parau-yán y adquirió una ligereza extraordinaria.

 12. Y además le dijo su padre " Ahora hazte un tambor con piel de mono y ponte sartas de kewei en los brazos y en las piernas para que los uruturú salgan de las lagunas detras de tí".

 13. Entonces el hijo del mawarí regresó entre sus compañeros del cerro Seiktá a decírselo. Y ellos le prepararon el tambor y los sartas de kewei ; después prepararon un palenque o cerca de palo a pique en rededor de su casa; y prepararon flechas en gran cantidad, poniéndoles curare en las puntas.

 14. Cuando ellos díjeron: "Ya está", el hijo del ma", warí se fue a la orilla de la laguna Karinapai con su tambor y sus sonajas; y estando allá tocó su tambor. Y luego salieron hasta veinte uruturú; y él, corriendo delante de ellos y tocando siempre su tambor y haciendo sonar sus sonajas, subió por el cerro de Seiktá arriba hasta la casa. Y daba vueltas sin parar alrededor de la casa y sus compañeros, entretanto, fueron flechando todos los uruturú sin dejar ni uno. Ni uno de ellos regresó a Karinapai.

 15. Lo mismo hizo con los uruturú de la laguna Kasarapai. Hasta veinte salieron detrás de él; detrás de él subieron por el cerro hasta la casa delos indios; y, dando vueltas alrededor del palenque, los fueron flechando a todos hasta no dejar ni uno. Ninguno regresó a Kasarapai.

 16. Lo mismo hizo con los uruturú de Namayipai.  De los veinte, que salieron tras él y subieron hasta la casa de los indios, ninguno regresó a Namayipai.

 17. Yendo después a la laguna de Suruakpai, sacó también veinte uruturú ; los indios los flecharon a todos y ninguno de ellos regresó a Suruakpai.

 i8. Pero mawarí, viendo que quedaban muy pocos uruturú, no quiso darle más a su hijo: Le dijo entonces: "Ya está bien". -"Sí, dijo el hijo de mawarí a su padre; ya nos hemos vengado bien de las muertes de nuestros compañeros".- Y el mawarí le dijo además: "Bueno, pues; ahora amarra a los uruturú que quedaron para que no salgan"- Y el hijo del mawarí fue y amarró a los uruturú que habían quedado.

19. Por eso es que ahora hay muy pocos uruturú y además tienen miedo a los indios; no como antes.

 20. Al hijo de mawarí le pusieron por nombre Apichuwai los otros indios porque los uruturú no lo pudieron alcanzar. Y ese fue el nombre que le quedó.

 21. Por eso ahora los indios están tranquilos y viajan tranquilamente por aquellos sitios. Ahora no se ven calaveras de indios por las sabanas de Pichai y de Karinapai. Solamente algunas veces los uruturú salen y devoran ganado.

 P. CESAREO DE ARMELLADA NOTAS EXPLICA TIVAS:

1.Leyenda localizada en lo que hoy es Hato de la Divina Pastora y que yo recogí de labios de nuestros vaqueros, pero que anda en boca de todos los indios de esta región.

2. Las sonajitas de kewei, usadas en los brazos y piernas eran muy comunes entre los indios hasta hace muy poco tiempo.