1-Muere te pai tu rui nopueripue dare to etepue wandamä amorika sena, morokdamä puek to esetakasak yenin.

2-Muere wi to saramopue-ya, supa ke to napuipue-ya; tise i nopue sekanonkapue wandamä na puek. I pai tekamai to napuipue-ya.

3-Muere tise i ta tanunse yei ata dak pakamapue-ya; muere tise araiva-pe yenapue, wandamä pueken-pe.

4-Waka, yei puek risak-ya tise, chituparak-pe itepue nere yei ata apuenin-pe.

5-Muere wi i rumepue tenonkai, ikarauk tanna, etepue iyaren pata pona.

6-Muere wi kamaiwa-da eporipue: ¿E puek aukarau?, taurepue-ya. “U nemasak  toda man” taurepue weriya.- ¿Inna kari?.

7-“Muere tise pra, muresan esepikte  tope, waira, waikin, usari, torondamä, wora, pawi... epikpe yei yatari yak enkuke kunawape" taurepue kamaiwada.

8-Muere yenin kunawape yenkupue yei yatari yak (yarenkonda taure “ampakpe itepue”) “nwa, nwa, nwa” kaima. Chirikawai yenchipue yenkupue mureton epiktpe re.

CHJRIKAVAlPANTONI: LEYENDA

 DE CHIRIKAWAl

 

III

 1. Cuando pasó la época del pescado y estaban

 hastiados de tanto comer peces, Wadararé propuso ir a buscar miel.

 2. Y he aquí que rajaron una colmena y, valiéndose de una "supá", cataron bastante miel, pero la mujer, ansiosa, metió la cabeza dentro de la colmena o del palo que habían rajado.

 3. Cuando estaba en esta postura, el hermano de Chirikavai, ayudándola o tratando de vengarse de su hermano la cogió por los pies y la metió todavía más adentro hasta ahogarla en la miel. Pero no se ahogó sino que se convirtió en "araivá", una clase de zorra que gusta mucho de las colmenas.

 4. Y entretanto el hacha, con que habían rajado el árbol, sin que el hermano de Chirikavai se diera cuenta, se marchó por el árbol arriba y se convirtió en pájaro-carpintero, que siempre anda perforando los árboles huecos.

 5. El hombre aquel, hermano de Chirikavai, al verse de esa manera se marchó a otro lugar, dejando en la casa una niña pequeña hija de Chirikavai, que al subir éste al cielo había quedado todavía de pecho.

 6. Esta niña se desesperaba llorando, sin que nadie le hiciera caso a sus lloros. Cuando he aquí que acertó a pasar por allí la avispa "kamaiwá". y le dijo: "¿Por qué lloras?" y ella le respondió: "Se  fueron todos y me dejaron a mí." "¿Así es ?", volvió a decir la avispa.

 7. Y luego le dijo: "Tú no debes morirte así no  más. Tú debes servir para que los hijos de los indios se hagan remedio y sean buenos cazadores de dantos, venados, lapas, pavas, paujíes y demás. Tú debes subirte a los huecos de los árboles y vivir allí convertida en "kunawá o ampak".

 8. Y la niña, hija de Chirikavai, se convirtió en ranita y se subió a un árbol y por allá anda con su lloro: "Enwá, enwá!"

 

NOTAS EXPLICATIVAS

 

1. A parte del origen legendario de los animales aqui nombrados, con intención o sin ella, nos encontramos aqui con la pintura de una cadena de venganzas, que destruye toda una familia.

 2. El supá, de que se habla en el v. 2, es un palo especialmente preparado para catar las colmenas, sobre todo cuando no se pueden rajar convenientemente para sacar los panales.

 Esta palabra "supá", que yo había escrito en mis cuadernos de apuntes durante los primeros años de mi permanencia en estas tierras, a la hora de poner en limpio mis notas ya no fue recordada más que por los indios más ancianos.

 Es un buen ejemplo de cómo todas estas cosas se irán borrando si no hay quien las fije en el papel. Verba volant, scripta manent.