Los Makunaima vivieron en muchos sitios y viajaron por muchas partes; pero uno de los sitios, que los indios señalan todavía, es el cerro de Aruadán, una de las crestas del valle Karauektá o valle del Kukenán.

2. El Aruadán les sirvió de casa a los Makunaima. Allí hay una piedra grande y aplastada como un budare. Allí hay muchas niguas y pulgas y dicen los indios que allí vivieron mucho tiempo los Makunaima.

3. Allí vivían el hermano mayor con su mujer, una hermana de los Makunaima, Chiké y la suegra del hermano mayor .

4. Cuando vivían allí el hermano mayor se fué de viaje hacia Ikén a comprar pólvora, pistón, plomo, tela y otras cosas, que se les habían acabado.

5. Entonces Cike se puso muy llorón. Y la suegra le dijo: “¿Qué te pasa, por que lloras?”. Y lejo a su hermana que lo llevara a bañar para que se callara. "Vámonos, hrmanito", le dijo ella. Peo Ciké no quiso ir con ella.

 6, Entonces la vieja le dijo: “¿Quieres que te lleve ésta ?", señalándole a su cuñada. "Sí", dijo Chiké. Su cuñada lo cogió de la mano, diciendo: "Vámonos". Pero otra vez dijo: "Así, no; llévame montado a tu espalda".

7. La mujer de su hermano lo cargó a la espalda y lo llevó hasta el río. Y cuando estuvieron allá, le dijo ella: “Báñate, muchachito”. Y después: “Ven aquí para que te lave bien”.

8. Mientras su cuñada lo estaba lavando Chiké se puso grande y se puso amirar y jugar con el sexo de su cuñada. Ella lo vio tan buen mozo que correspondió a sus juegos y terminaron ayuntándose.

9. Cuando salieron del agua, Chiké volvió a convertirse en muchacho pequeño. Se montó otra vez a las espaldas de su cuñada y ella lo llevó a la casa sin decir nada de lo gue habían hecho.

10. Esto se repitió muchas veces. Chiké se acostumbró a que su cuñada lo llevara unas veces a bañarse y otras veces con la disculpa de que quería hacer alguna necesidad. En este caso Chiké siempre le decía que le llevara allá hasta que estaban más allá del cerro, donde no los pudieran ver.

11. Pero un día el perro los siguió y observó todo.

12. Pasados meses, el mayor de los Makunaima  avisó de su llegada prendiendo fuego en los pajonales de la sabana. Y las mujeres prepararon kachirí para recibirlo con fiesta.

13. Cuando estuvo cerca hizo algunos disparos de scopeta. Y chiké salió recibirlo y bailando "marak-pe". Y bebieron y bailaron hasta emborracharse. Y ya ccOn lac borrachera, Chiké, entre otras cosas, cantó así :"Como el agujero de una colmena el sexo de la mujer de mi hermano era".

 14. El hermano mayor oyó el cantar. No le hizo mucho caso, de todos modos, desde,  entonces quedo receloso.

15. Chiké y su cuñada siguieron con la maña, que ya habían cogido. Y un día el Makunaima mayor envió detrás de ellos a su perro que regresó iuego y le contó todo lo que había visto. Pero Chiké, que se dio cuenta, le quitó la palabra a los perros y desde entonces no pueden hablar.

 16. Otro día que Chiké volvió con sus lloros, su hermano le cayó a bofetadas; aunque no se atrevió a decirlo todo.

 17. Entonces Chiké, dándose cuenta de que su hermano estaba disgustado y enemistado con él pensó en apartarse de él y vivir solo con la vieja.

 NOTAS EXPLICATIVAS

 

1. Sigue la narración refiriendo escenas de la vida de los indios las más verosímiles y dando explicaciones curiosas, por ejemplo, de por qué los perros no hablan.

 2. Ese lugar, de que aquí se habla, llamado Aruadán, está situado cerca de Pratavaká, en la vertiente entre el Kukenán y el Apanwao. Y estando yo de viaje por aquellos lugares me refirieron este y otros episodios.