Cuando todavía el más pequeño estaba en el vientre de su madre, el Sol se fue de viaje hacia Ikén. Se fue marcando las lunas, que iba a pasar allá. Allá se fue para comprar tela para ellos, sal y otras cosas.

 2. Pero el Sol no regresó para el tiempo que había dicho. Pasaron aquellas lunas y muchas más, pero el Sol no apareció.

 3. Entonces ellos pensaron mucho sobre qué le habría pasado. "Si yo no regreso para el tiempo convenido, id por mi camino a buscarme" : esto dijo papá, pero nosotros no hemos ido." "Seguro que cuando él venía, como traía muchas cosas, los mawarí le tuvieron envidia y lo encerraron". "Vamos a buscar a papá." De esta manera y parecida hablaron muchas cosas.

 4. En aquel mismo tiempo el más pequeño de los Makunaima estaba un día cerca del mayor, que estaba haciendo un arco para sus flechas y afilando sus anzuelos. y el pequeño le dijo que quería tener su "rapayí".

 5. Entonces en un momento el mayor cogió un palito y le puso una cuerda de algodón y se lo dio al pequeño. Pero éste no lo quiso coger. "Esto no", dijo él. "¿Pues qué es lo que tú quieres? Ya te arreglé tu arco y no has hecho caso", dijo el mayor.

6. Le hizo entonces un palo como una escopeta.

 Pero tampoco le hizo caso. "Eso no", volvió a decir .

 7. Pero el mayor estaba aguzando sus anzuelos y el pequeño se sentó a su lado. "Cuidado, cuidado, le dijo, no te vayan a caer en los ojos las limaduras." Pero el pequeño, sentado cerca de él, fue recogiendo las limaduras de los anzuelos y las virutas de los palos, con que estaba haciendo los arcos.

 8. y poco a poco fue haciendo su escopeta: la culata, el cañón, la oreja (llave) , la chimenea y todo lo demás. La hizo completa sin dejar nada. Su hermano le veía haciendo todo eso; pero pensó que no se trataba más que de un juguete.

 9. Hizo también la pólvora y los guáimaros o perdigones. y cuando lo tuvo todo bien hecho, estando todavía sentado al lado de su hermano, hizo un disparo tremendo.

 10. "¡Caramba!, gritó su hermano despavorido, ¿qué es lo que estás reventando? Trae acá para ver." "No, no, dijo el pequeño; yo te dije que me hicieras una escopeta como ésta, pero tú no me hiciste caso. Esta escopeta es para mí solo, no se la doy a nadie."

10. Cuando el pequeño tuvo ya hecha su escopeta, les daba más prisa a sus hermanos para ir en busca de su padre.

 11. Entonces la madre de ellos, viendo que todos sus hijos se ponían en camino, también ella se fue con ellos. Anduvieron y anduvieron; pero llegaron a un lugar, en que se bifurcaba el camino y se pusieron a pensar por cuál irían, cuál sería el camino para encontrar a su padre. "Vámonos por éste que está más trillado", dijeron; éste debe de ser el camino de nuestro padre." Pero también pensaron : "¡Quién sabe si no será este más montado!".

 12. Se decidieron a ir por este último y poco más adelante encontraron excrementos de gente. y recordaron que su padre, al despedirse les había dicho: "Para que no os equivoquéis, donde se parte el camino y para que no os vayáis por el camino del tigre, yo defecaré en la orilla de mi camino y dejaré también las plumas de algunos pájaros, que yo mate." y , como esto fue lo que encontraron, se fueron tranquilos por este camino.

 13. Pero ellos no sabían que el Tigre había oído la conversación de su padre. y por eso él cambió los excrementos y las plumas de sitio para engañar a los Makunaima.

 14. Por este motivo, caminando más adelante, encontraron una casa cuando ya estaba atardeciendo.  Era la casa de la vieja mujer del tigre.

 15. Esta les preguntó: "¿A dónde camináis?" y la madre de los Makunaima le contestó: "Voy acompañando a éstos, que van buscando a su padre." " Así será, dijo la vieja mujer del Tigre; pero no habéis cogido bien su camino." y les dijo también : "Pero como ya es tarde, será bueno que os recojáis aquí para dormir y seguir mañana el viaje."

16. "Así es", dijeron ellos; y se quedaron allí a pasar la noche.

 

 NPTAS EXPLICATIVAS 1. Del v. 4 puede deducirse que hubo un tiempo en que loS indios de esta región comenzaron a conocer las escopetas, pero ni las poseían ni sabían su nombl'e; y de ahí que las nombraran igual que su arco de flechas. Más tarde oyeron su nombre de "arakabusá" y desde entonces las vienen nombrando indistintamente con una u otra palabra.

 2. El más pequeño de los Makunaima es el hombre ingenioso por excelencia. Era todo ojosy todo oídos, me dijeron en conversaciones, y el que siempre se las arreglaba para conseguir lo que quería.