73. El PIAIMA PETRIFICADO

 

1 . A las 4: 20 descendimos a una vaguada cubierta de selva, por la que corre un arroyuelo en Invierno, que ahora esta totalmente seco; y lo siento, pues me abrasa la sed y tengo reseca la boca. A un lado de la senda hay una piedra alargada, de casi dos metros. A uno y otro lado de ella se ven manojos de ramos tiernos, desde los mustios ,hasta los totalmente resecos. Echo una mirada a la piedra, a los manojos y a Gabriel. Este, que ha

entendido mi mirada, nos cuenta la historia o leyenda de esta piedra.

2. Antiguamente, en tiempo de los ancestros, por esta región andaba un Piaimá que tenía su casa en las simas y barrancas de Chimanta, un cerro que veremos en nuestro viaje. Cuando tenía ganas de comer carne humana salía a este camino. Se ponía al acecho; ponía a lo largo de él Mawaries diversos, sus ayudantes, y esperaba silencioso.

3 . Cuando oía la señal de sus ayudantes, se preparaba tras un matorral de la senda y cuando llegaba el hombre lo atrapaba; le metía los pies por los agujeros de sus orejas y se lo llevaba a grandes zancadas a su madriguera del cerro, donde lo comía con su familia. . .

4. Cuando había comido ya muchos de arriba de la sabana y de abajo del río Caroní y sus afluentes, todos los pemones se pusieron de acuerdo para acabar con él. Vinieron en grupos de uno y otro lado. Uno de los que venía era un gran piache que tenía por su ayudante a un abejorro. Cuando estaban cerca de la selva, el piache mandó al abejorro que fuera a explorar el sendero. . .

5 . Al rato volvió el abejorro a donde esperaba el grupo del piache y le avisó dónde aguardaba el Piaimá escondido. Mandó entonces el piache que todos se cubrieran de ramas y hojas, para engañar a los ayudantes del piaimá; y así se fueron acercando al sitio; los centinelas pensaron que eran árboles que se movían y no pasaron aviso ninguno al Piaimáo  

6. El abejorro iba volando delante de ellos; al llegar cerca del escondite del piaimá, le avisó al piache; entonces éste echó a correr dejando las ramas y entre ellas un Piaimá-Tatipué. Piaimá salió corriendo detrás del piache, pero al ver en el suelo el Piaima-Tatipue, lo agarro y se puso a descifrarlo; entonces llegaron los hombres de los dos grupos y lo flecharon todos la vez. Algunas de las flechas tenían curare; cuando le cayeron algunas de éstas, notó que su sangre como que no le corría bien. Entonces echó a correr con todas las fuerzas de sus larguísimas piernas a través de la selva, antes que los indios le alcanzaran. Pero el piache envió su abejorro detrás de él, a ver por dónde iba ...

7. Pasado un gran rato, como unas cuantas horas, el regresó a decide al piache por dónde había huido el Piaimá. Los indios no entendían nada de las palabras del abejorro; pero e piache, que conoce el hablar de los animales, comprendió todo lo que quería decide el abejorro.

8. "Vamos detrás de mi 'yachí' (ayudante), tras el Piaimá, que va malherido". Todos se fueron tras el abejorro, que iba volando delante de ellos. Casi cansados de tanto correr, cerro, llegaron a la quebrada, donde el Piaimá se había echado de bruces a beber agua contra el veneno del curare; pero ya era muy tarde; la sangre se le había parado de dura en las venas; y luego todo él quedó convertido en una piedra, que es la que vemos aquI. Entonces el piache les dijo: El que quiera ser rápido , .aban en el caminar como el Piaimá, que haga lo que yo voy a hacer. Cortó unas ramas tiernas, como los manojos de Tumayá que él usa para sus piacherías, se montó a horcajadas sobre el Piaimá petrificado y le azotaba con las ramas, al tiempo que decía unas palabras que sólo saben los piaches.

10. Cuando se cansó de vapulearle al Piaimá petrificado, se pasaba suavemente los manojos por sus piernas, diciéndoles ," a la vez que "fueran rápidas e incansables como el Piaimá". . .

11 . Terminado todo, se bajó, tiró los manojos al lado del Piaimá petrificado y se fue; se fue dando unas zancadas tan grandes que se les perdió en seguida de vista. Los demás hicieron lo mismo y se volvieron todos rapidísimos para caminar. Desde entonces todos los que suben del Caroní para la alta Sabana hacen la misma operación para ser ligeros al caminar, sin can sarse y llegar pronto arriba.

12. Esta es la historia de esta piedra que antiguamente no fue piedra, sino un Piaimá devorador de hombres, que mataron nuestros abuelos. Por eso ven aquí todo ese montón de ramos secos. . .

13. Yeso mismo vamos a hacer nosotros, aunque vamos para abajo, para que nuestras piernas se vuelvan veloces y no se cansen. Y antes de que hubiera terminado, ya había cortado unos ramos tiernos y, sentándose sobre el Piaimá petrificado le daba sus golpes acompasados mientras musitaba unas palabras que no pudimos entender.

14. Hecho este rito, se pasó suavemente los ramos por sus piernas, en las que se había remangado el pantalón; para que se les transmitiese la virtud de la rapidez del Piaimá. Los demás fueron haciendo lo mismo uno tras otro.

15. Cuando todos hubieron terminado, me alargó unos ramos que a la corta o y me dijo: Usted también; este es su primer viaje, pero luego yo sé que tendrá que hacer otros muchos y más largos. Para que sus piernas no se cansen y den

zancadas como de Piaimá, haga lo que nos ha visto hacer.

Fr. BIENVENIDO, Obispo {Revista El Mensa;ero Seráfico, junio de 1986, págs.

 

NOTAS EXPLICATIVAS:

1. Copié este escrito del Sr. Obispo del Caroní como ejemplo típico de nuestro comportamiento con las cosas de los indígenas, sus do creencias y sus costumbres. Aunque no compartidas, son ampliamente respetadas por nosotros cuando en nada fundamental coliden con la  moral del Cristianismo. En ciertos casos, hasta participamos en ellas.  

2. El año 1942, viajando por aquellos lugares en compañía del venerado P. Eulogio de Virrarrín, también vimos esta famosa piedra y los manojos de ramitas, usados para el vapuleo de las piernas, pero no nos contaron la leyenda.  

3. Esta piedra está en la cuenca del río Parurén, afluente del río Tiriká, que lo es, del Caroní. Se encuentra en el camino que va de Wonkén a Urimán.

4. Perm1taseme a rduun anCla para eclr que partlclpamos en sus rezos cantados y bailados (Areruyá, Chochimán, Krichín, etc.), traídos de la Guayana Inglesa en tiempos ya bastante lejanos. Igual que en

DS algunos, inventados en los últimos años en esta misma tierra y salidos se del coraz6n de indios piadosos y muy rezanderos.