PIASAN

 

        Los Pemones conocen muchas enfermedades y tienen nombres propios para designarlas, como parán y emorón (malestar), e-koi-ma (fiebres palúdicas), apikoroima (sarampión), apotoima (viruela), kuasuk (disenteria), apueka (tisis), atan (catarro), etc.

       Para cada una de estas enfermedades existe un remedio, que puede ser tomado del reino vegetal o animal.

       Otras veces se obtiene la curación por medio de un tarén (ensalmo, invocación mágica o soplo).

       En los casos más difíciles es necesaria la intervención de piasán o piache.

   

                                                     El Piasán o Piache

 

       El Piasán o Piache de los Pemones no es un "brujo", ni tiene tratos con el demonio, que es un ser desconocido en el mundo de los Pemones.

       El Piasán adquiere su poder por el trato familiar que tiene con los seres primigenios, o sea, con los Potori de cada ser, incluidos los seres invisibles que pueblan selvas, cerros, ríos, cascadas, nubes, etc., y que son una especie de personificación de las fuerzas de la naturaleza.

       Del trato con los Potori le viene al Piasán su conocimiento de los usos y tradiciones de los antepasados más remotos de la tribu, de las causas de los acontecimientos, del origen y remedio de las enfermedades. La condición de Piasán se alcanza después de un largo proceso de iniciación bajo la guía de otro Piache experimentado. Entre las prácticas de iniciación se cuentan la soledad, el ayuno, la continencia y el uso prolongado de pócimas, elaboradas con jugo de plantas alucinógenas, las cuales se toman por la boca y por la nariz. Luego tienen grandes vomitonas a la orilla de algún río.

       Al finalizar la iniciación y a partir de entonces, en el "éxtasis" provocado por las bebidas alucinógenas, el Piasán entra en contacto con los Potori y los otros seres primigenios (yai, orodan, mawari, etc.) cada vez que sea necesario para cumplir con su oficio. Sus intervenciones más solemnes suelen ser tratamientos de enfermedades graves o complicadas, lo cual tiene lugar de noche y a puertas cerradas con un complicado ritual.

       Los instrumentos de trabajo del Piasán son: Una especie de banquillo(murei); la escudilla para beber sus pócimas (kachiwaoto); la maraca, un manojo de hojas para imitar ciertos sonidos (tumaya) , y unas piedrecitas (yai) que lleva siempre en su bolsa o zurrón. El Piasán es depositario de la sabiduría y poder de los antiguos y es el intermediario entre el mundo de ahora y los seres invisibles. Se le supone conocedor y dueño de toda clase de maleficios y por eso se le teme, se le respeta y se le busca. El es el que vela por la observancia de las tradiciones y de los ritos en los momentos decisivos del ciclo vital.